Combustibles 2026: el año del gran salto en las bencinas chilenas

La gasolina acumulaba un alza de 16,5% hasta julio y el diésel de 22,9%. Detrás está una combinación de guerra, petróleo, dólar y una decisión clave sobre el MEPCO.

CHILE

8/31/20268 min read

La magnitud resulta evidente. Entre el 1 de enero y el 27 de agosto, el precio de paridad aumentó aproximadamente 69% para la gasolina de 93, 71% para la de 97 y 102% para el diésel. Nuevamente: estos porcentajes corresponden a la referencia mayorista de importación y no al aumento directo cobrado al consumidor.

¿Por qué el precio en la bomba no subió 70%?

Ahí entra uno de los elementos más complejos del sistema chileno: el Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles, MEPCO.

El precio interno no replica automáticamente cada movimiento del mercado internacional. El mecanismo busca suavizar las variaciones mediante ajustes en el componente variable del impuesto específico, evitando —en condiciones normales— que todos los saltos internacionales lleguen inmediatamente al surtidor.

Pero el shock de marzo fue excepcional.

Según antecedentes recogidos por Diario Financiero a partir de un estudio del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales, contener completamente el aumento habría significado para el Fisco desembolsos superiores a US$200 millones semanales. La autoridad optó por traspasar gran parte del shock al mercado interno.

El mismo estudio calculó posteriormente que, si se hubiera utilizado el mecanismo para suavizar el precio mayorista desde comienzos de marzo hasta el 6 de agosto, el costo fiscal habría alcanzado aproximadamente US$2.290 millones. El costo efectivo del mecanismo durante ese período se estimó en US$393 millones: una diferencia cercana a US$1.900 millones.

La discusión, por tanto, no fue simplemente si subir o no la bencina. Existió una disyuntiva entre utilizar recursos fiscales para proteger temporalmente a los consumidores o permitir una transmisión más rápida de un shock internacional extraordinario.

El informe de OCEC también abrió un debate sobre si la legislación debería establecer mecanismos transitorios más claros para enfrentar episodios de esta magnitud.

El golpe pasó rápidamente del surtidor al resto de la economía

El problema con los combustibles es que su precio no afecta solamente al propietario de un automóvil.

Camiones que distribuyen alimentos, buses, taxis, maquinaria agrícola, servicios de reparto y numerosos procesos productivos dependen del diésel o la gasolina. Por ello, un aumento suficientemente grande termina transmitiéndose a otras actividades.

Las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas permiten dimensionarlo.

En abril, inmediatamente después del gran salto de marzo, el Índice de Costos del Transporte aumentó 11,3% en apenas un mes y acumuló 13,5% durante 2026. Solo el componente combustibles registró un incremento mensual de 45,7%.

El mismo fenómeno apareció en la inflación que afecta directamente a los hogares. El IPC de abril aumentó 1,3% mensual y la división transporte se disparó 8%, aportando por sí sola más de un punto porcentual a la inflación del mes.

Es decir, el “bencinazo” fue también un shock inflacionario.

Para regiones agrícolas y altamente dependientes del transporte terrestre como el Maule, la situación adquiere especial importancia. Una parte considerable de la actividad económica regional depende del traslado de productos agrícolas, alimentos, insumos y trabajadores entre sectores rurales, comunas y centros urbanos.

Junio y julio trajeron alivio, pero no borraron el aumento

Después de varios meses extremadamente caros en los mercados internacionales, el escenario comenzó a mejorar.

El 17 de junio ENAP estimó rebajas de $95 por litro para la gasolina de 93, $106,7 para la de 97 y $117,5 para el diésel.

Tres semanas después llegó otro descenso considerable. El informe del 8 de julio calculó caídas de $100,3 para la gasolina de 93, $99,8 para la de 97 y $155,4 para el diésel.

Los efectos aparecieron en las estadísticas. Durante julio, los combustibles redujeron en 13,5% los costos del sector transporte.

Sin embargo, recuperar parte de lo perdido no significó volver al punto de partida.

Hasta julio, la gasolina todavía acumulaba un aumento de 16,5% durante 2026, mientras el diésel se encontraba 22,9% por encima del nivel con que comenzó el año, de acuerdo con cifras del IPC.

Esa es probablemente la fotografía más útil para comprender lo ocurrido: después de las fuertes rebajas de junio y julio, el combustible seguía siendo sustancialmente más caro que al comenzar 2026.

Agosto volvió a cambiar la dirección

La tregua tampoco duró demasiado.

El 29 de julio ENAP informó un incremento estimado de $32,9 por litro tanto para las gasolinas de 93 como de 97 octanos y $28,5 para el diésel.

El 19 de agosto llegó otra variación positiva: $34,8 por litro para ambas gasolinas y $97,4 para el diésel.

Para la semana iniciada el 27 de agosto, en cambio, ENAP calculó variación cero para las gasolinas y el diésel.

Que el precio se mantuviera sin cambios esa semana no significa que la presión internacional haya desaparecido. La paridad de importación del diésel volvió a ubicarse el 27 de agosto en US$1.194,62 por metro cúbico, prácticamente el doble del registro del comienzo de enero.

¿Cuánto cuesta hoy cargar combustible en Maule?

El efecto ya es fácilmente perceptible en las estaciones locales.

Como referencia, el comparador PrecioCombustible.cl —que señala utilizar los datos reportados al sistema Bencina en Línea de la Comisión Nacional de Energía— registraba al 28 de agosto en la comuna de Maule un valor de $1.490 por litro para la gasolina de 93, $1.520 para la de 95, $1.561 para la de 97 y $1.305 para el diésel en la estación informada en la Ruta 5 Sur. Los precios pueden cambiar entre empresas y puntos de venta.

En Talca, la misma fuente mostraba gasolina de 93 desde aproximadamente $1.444 por litro, con 36 estaciones incorporadas a su comparación.

Para una familia que utiliza 40 litros de gasolina de 93 en una carga, un valor cercano a $1.490 significa desembolsar alrededor de $59.600. Y para quienes deben desplazarse diariamente entre Maule y Talca, la diferencia acumulada durante el mes puede convertirse en una parte significativa del presupuesto familiar.

¿Pueden volver a subir en septiembre?

Es precisamente aquí donde el escenario vuelve a ponerse incierto.

Este lunes 31 de agosto el petróleo Brent subió más de 3% y llegó a US$90,97 por barril, luego de nuevos ataques entre Estados Unidos e Irán. El WTI estadounidense alcanzó US$86,31. Reuters informó además que el tránsito de embarcaciones por el estrecho de Ormuz continúa fuertemente condicionado por razones de seguridad.

El eventual impacto en Chile no es inmediato ni necesariamente equivalente al movimiento diario del petróleo. El cálculo considera períodos de referencia, costos de importación, tipo de cambio, valores de refinación y la actuación del MEPCO.

Por ello, sería incorrecto afirmar que una subida del Brent hoy significará automáticamente una determinada cantidad de pesos adicionales en las estaciones la próxima semana.

Pero existe un dato que sí importa: la fuente de incertidumbre que provocó el gran shock de marzo todavía no ha desaparecido.

Mientras el conflicto en Medio Oriente continúe afectando la producción, el transporte marítimo o el tránsito por Ormuz, Chile seguirá expuesto a movimientos importantes del mercado internacional.

2026 dejó una lección: Chile sigue siendo altamente vulnerable al petróleo externo

El episodio de este año muestra con especial claridad cómo funciona una economía dependiente de combustibles importados.

Chile puede utilizar mecanismos tributarios para suavizar las variaciones y ENAP puede comprar, refinar y distribuir productos, pero no puede aislar indefinidamente al país de un aumento extraordinario en el costo mundial de la energía.

Entre enero y agosto, el país experimentó prácticamente todos los escenarios posibles: una subida gradual, un shock histórico, meses de precios elevados, dos rebajas muy significativas y un nuevo repunte.

Para el consumidor el resultado sigue siendo concreto: pese al alivio observado durante junio y julio, las bencinas y especialmente el diésel continúan siendo considerablemente más caros que al comenzar 2026.

Y el cierre de agosto vuelve a recordar que la historia aún está en desarrollo.

El año 2026 difícilmente será olvidado por los automovilistas chilenos. Lo que comenzó con precios relativamente estables terminó transformándose, durante marzo, en uno de los mayores saltos semanales que han experimentado los combustibles en el país. Después vinieron importantes rebajas en junio y julio, pero agosto volvió a mostrar presiones al alza.

Detrás de los números existe una historia mucho más amplia que el precio que aparece iluminado en el letrero de una estación de servicio. El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, las dificultades para transportar petróleo a través del estrecho de Ormuz, el funcionamiento del MEPCO y el costo fiscal de amortiguar un shock internacional terminaron confluyendo en el bolsillo de millones de chilenos.

Y la historia todavía no termina: este lunes 31 de agosto el petróleo Brent volvió a superar los 90 dólares por barril, después de nuevos ataques entre Estados Unidos e Irán.

Marzo: el momento en que todo cambió

El primer trimestre comenzó bastante lejos del escenario que aparecería semanas después. El precio de paridad de importación informado por ENAP para la gasolina de 93 octanos era de US$535,66 por metro cúbico el 1 de enero. El diésel partía en US$590,02.

Durante febrero los valores comenzaron a subir moderadamente, pero desde comienzos de marzo la curva cambió radicalmente. El 5 de marzo la gasolina de 93 ya registraba una paridad de US$626,51; el día 12 subió a US$706,39; el 19 alcanzó US$839,47 y el 26 de marzo llegó a US$926,23. El diésel experimentó un movimiento todavía más intenso: pasó de US$698,95 el 5 de marzo a US$1.170,82 al finalizar ese mes.

La causa principal estuvo fuera de Chile. El conflicto iniciado a fines de febrero en Medio Oriente alteró las expectativas de abastecimiento de petróleo y particularmente el tránsito por el estrecho de Ormuz, paso estratégico por donde antes de la guerra circulaba cerca de una quinta parte de los suministros mundiales de petróleo.

La consecuencia para Chile llegó con fuerza el 26 de marzo.

El informe semanal de ENAP calculó una variación de $372,2 por litro para la gasolina de 93 octanos, $391,5 para la de 97 y $580,3 por litro para el diésel. Fue el denominado “bencinazo” que modificó de golpe el costo de desplazarse, transportar mercadería y operar vehículos diésel.

Hay una precisión importante: ENAP no fija el precio que pagan los automovilistas en las estaciones de servicio. La estatal vende combustibles a las compañías distribuidoras y son estas las que determinan autónomamente sus precios finales. Los informes de ENAP reflejan variaciones estimadas considerando precios internacionales, transporte, MEPCO y otros factores.

Así cambió el costo internacional que enfrenta Chile

La siguiente gráfica utiliza la serie oficial de precios de paridad de ENAP. No representa el precio por litro que paga un automovilista, sino cuánto fue cambiando durante 2026 la referencia de importación que está detrás del mercado chileno.

El shock de los combustibles durante 2026

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