Maule Centenario: una cueca, una idea y cien años por recordar
Me gustaría que el Centenario también fuera una oportunidad para conversar sobre qué legado queremos dejar como generación.
MAULE


Hay ideas que nacen después de meses de trabajo, reuniones y planificación. Y hay otras que aparecen de pronto, en un momento sencillo, casi sin avisar.
A mí me ocurrió esto último.
Fue durante el Tercer Encuentro de Payadores de la comuna de Maule, organizado por la Corporación Municipal de Cultura, cuando ocurrió algo que me quedó dando vueltas.
Como parte de la dinámica propia de la presentación de los payadores, estos pidieron al público un tema sobre el cuál hacer la cueca final del evento, una cueca improvisada por cierto. Y fue el mismo público el que propuso el tema el Centenario de Maule.
Y entonces, allí mismo, frente a todos, los payadores comenzaron a construir versos y una cueca improvisada en torno a los cien años que nuestra comuna cumplirá en 2027.
Ese detalle me parece especialmente significativo.
Porque la idea no nació de un programa preparado ni de una pauta escrita de antemano. Nació del público. Nació de la gente.
Y quizá por eso mismo me hizo tanto sentido pensar que el Centenario de Maule también debiera construirse así: con participación, con identidad y con espacio para que los propios maulinos sean protagonistas.
Entre guitarras, versos, picardía y esa capacidad tan especial que tienen los payadores para transformar una historia en música, apareció de pronto una referencia a algo que, aunque sabemos que se acerca, todavía no hemos dimensionado del todo:
La comuna de Maule fue redefinida y organizada administrativamente en su forma contemporánea mediante el Decreto con Fuerza de Ley 8583 del Ministerio del Interior, promulgado el 30 de diciembre de 1927 y publicado el 28 de enero de 1928, en el marco de la nueva división territorial de Chile. En 2027 Maule cumple 100 años.
La cueca duró apenas unos minutos, pero la idea quedó dando vueltas.
Mientras escuchaba pensé que un centenario no puede ser tratado como una fecha más del calendario. Cien años se cumplen una sola vez. Y quienes somos hoy parte de la historia de Maule tendremos el privilegio —y también la responsabilidad— de ser la generación que conmemore el primer siglo de nuestra comuna.
Entonces me surgió una propuesta muy sencilla:
¿Y si hacemos una Cueca del Centenario de Maule?
Pero no una canción encargada a un gran productor para que la escriba entre cuatro paredes.
Me gustaría que fuera exactamente lo contrario.
Que podamos convocar a nuestros músicos, cantores, cuequeros, autores, compositores y cultores populares a crear canciones inspiradas en Maule; en su gente, sus campos, sus barrios, sus localidades, su historia y sus tradiciones.
Que podamos escucharlas, que podamos conocer a nuestros cultores y arrancar de las entrañas de nuestro pueblo sus mejores versos.
Y finalmente, que seamos los propios maulinos quienes elijamos la Cueca del Centenario.
Una cueca que quede.
Que pueda aprenderse en nuestras escuelas, bailarse en las celebraciones de 2027 y volver a escucharse muchos años después.
Una canción capaz de convertirse en uno de esos pequeños tesoros que una generación entrega a la siguiente.
Pero mientras pensaba en esa primera propuesta comprendí que la pregunta era mucho más grande.
Porque si podemos dejar una cueca para recordar nuestros primeros cien años, entonces también podemos preguntarnos:
¿qué más queremos dejar como legado del Centenario de Maule?
Así comenzó a tomar forma una idea que quiero impulsar y compartir con todos: Legado Centenario.
No como una actividad aislada ni como una programación cerrada diseñada desde una oficina, sino como una invitación abierta a construir juntos la celebración de los cien años de nuestra comuna.
Porque nuestra historia no está solamente en los archivos.
Está en las fotografías que todavía guardan muchas familias en sus casas.
Está en los relatos de nuestros adultos mayores.
Está en las antiguas escuelas, en los clubes deportivos, en las juntas de vecinos, en los campos, en las poblaciones y en cada una de las localidades que han ido construyendo Maule.
Está en quienes nacieron aquí y en quienes llegaron después y decidieron hacer de esta comuna su hogar.
Tenemos una oportunidad extraordinaria para rescatar esa memoria.
Podríamos reunir 100 fotografías para nuestros 100 años.
Podríamos contar 100 historias de vecinos y vecinas de Maule.
Podríamos reconocer a personas e instituciones que han sido parte importante del desarrollo de la comuna.
Podríamos recuperar relatos que hoy solamente existen en la memoria de nuestros mayores.
Podríamos hacer actividades culturales, deportivas, patrimoniales y educativas en cada rincón de Maule.
Incluso podríamos preparar una cápsula del tiempo destinada a los habitantes de Maule del año 2127, con fotografías, cartas, objetos y mensajes que les permitan saber cómo era nuestra comuna cuando cumplió su primer siglo.
Imagino algo especialmente bonito: pedirles a nuestros niños que escriban cómo sueñan el Maule de los próximos cien años.
Pero también creo que este Centenario puede servir para algo todavía más importante: darle a Maule un nuevo sello para su segundo siglo de vida.
Me gustaría que ese sello fuera claro y ambicioso:
Maule, comuna saludable.
Porque si queremos hablar de legado, uno de los mejores regalos que esta generación puede dejarle a la posteridad es una comuna donde vivir más y mejor no sea solo una aspiración, sino una política permanente.
Una comuna que sea capaz de revertir las cifras de obesidad.
Que aumente de manera sostenida sus niveles de actividad física.
Que incentive el deporte desde la infancia.
Que recupere espacios públicos para caminar, correr, andar en bicicleta, jugar y encontrarnos.
Que promueva hábitos saludables en las escuelas, en los barrios y en las familias.
Que entienda que la salud no comienza solamente en un consultorio, sino también en una plaza, en una multicancha, en una ciclovía, en una cancha bien cuidada, en una escuela que fomenta el movimiento y en una comunidad que genera oportunidades para mantenerse activa.
Quizás dentro de cien años nadie recuerde cada acto oficial que se realizó durante 2027. Pero sí podrían recordar que, al cumplir su primer siglo, Maule decidió cambiar su rumbo y convertirse en una comuna más saludable.
Ese podría ser uno de los grandes legados del Centenario. No solamente celebrar lo que fuimos, sino tomar una decisión sobre lo que queremos ser, porque un centenario no debería limitarse a mirar hacia atrás, sino que también debería servir para decidir qué queremos construir hacia adelante.
Maule ha cambiado profundamente. La comuna que conocieron nuestros abuelos es muy distinta de la que vivimos hoy y seguramente será aún más diferente cuando nuestros hijos y nietos sean adultos.
Por eso me gustaría que el Centenario también fuera una oportunidad para conversar sobre qué legado queremos dejar como generación.
Qué proyectos.
Qué espacios.
Qué tradiciones.
Qué recuerdos.
Y también qué calidad de vida.
Si somos capaces de vincular el Centenario con una gran agenda de actividad física, deporte, alimentación saludable y recuperación de espacios para la vida comunitaria, entonces esta celebración puede dejar algo mucho más profundo que un recuerdo.
Puede dejar un cambio, puede dejar una nueva forma de entender Maule.
Puede dejar una señal clara de que entrar al segundo siglo de nuestra historia significa también aspirar a una comuna más activa, más sana y con mejores oportunidades para nuestros niños y para las generaciones que vienen.
Y quizá esa sea la parte más bonita de todo esto: todavía tenemos tiempo para construir juntos esta celebración.
Durante los próximos meses pueden surgir muchas más ideas.
De nuestros artistas.
De las organizaciones sociales.
De nuestros clubes deportivos.
De las escuelas.
De los adultos mayores.
De los jóvenes.
De cada localidad.
Porque el Centenario no pertenece a una autoridad, a una institución ni a una organización determinada.
El Centenario pertenece a Maule.
Y por eso me parece tan simbólico que esta idea haya comenzado precisamente de esa manera: con una propuesta nacida del público y convertida en música por nuestros payadores.
Una cueca improvisada que duró solamente unos minutos terminó encendiendo una idea mucho mayor.
Una idea que espero podamos construir entre todos.
En 2027 nuestra comuna cumplirá sus primeros cien años.
Tendremos la oportunidad de recordar a quienes hicieron posible el Maule que conocemos, celebrar junto a quienes hoy somos parte de esta tierra y dejar algo significativo para quienes vivirán aquí cuando nosotros ya no estemos.
Por eso quiero comenzar haciendo una invitación muy sencilla:
pensemos juntos el Centenario de Maule.
Que cada vecino pueda proponer una idea.
Que cada localidad pueda contar su historia.
Que nuestros artistas puedan crear.
Que nuestros niños puedan imaginar.
Que nuestros mayores puedan recordar.
Mi propuesta es que entre todos podamos comenzar a construir también ese nuevo sello para nuestro segundo siglo:
Maule, comuna saludable.
Porque cien años merecen una gran fiesta.
Pero, sobre todo, merecen un gran legado.
Celebremos los primeros cien. Construyamos los próximos cien.
Juan Pablo Rojas Díaz
Abogado, Magister en Gestión y Políticas Públicas, Concejal comuna de Maule,


